Ja, Olga Hepnarová

¿Víctima o victimaria? Ésta película ha tocado mi entendimiento de los checos a pocos meses de dejar el país.

Me imagino que para alguien que no ha vivido en Praga puede tratarse de una película lenta, pesante, con un alto contenido sexual lésbico y todo esto en blanco y negro. Se pueden recatar tintes sociales, una persona deprimida que constantemente es rechazada por la sociedad, por un sistema burocrático hermético y el dilema de una condena a muerte de alguien con notorios problemas psiquiátricos.

Al leer descubro que Olga Hepnarová sigue siendo considerada hoy en día como una de las mayores asesinas checas y la última condenada a la horca. Sin embargo quiero agregar unos puntos sobre la película que relaciono con el motivo de mi futura mudanza:

1. La burocracia del sistema de salud y en general del sistema. Vemos cómo todo se trata de tiempo y papeleo, un psicólogo que está más interesado en ir a casa que otra cosa, dice que Olga no está inscrita en su zona de trabajo y parece bastante molesto de hacer un esfuerzo extra. Esta situación sigue siendo vigente hoy en día, donde todo funciona con inscripciones y largas esperas, incluso en los hospitales de emergencia el papeleo es interminable y los médicos levitan de pedantes, considerando a los pacientes como ignorantes y ahí de alguien si no habla checo.

2. La condena. Más allá de la discusión de si Olga es o no culpable, en nuestros países decimos que “es inocente hasta probar lo contrario”, bueno, acá funciona lo opuesto, “es culpable hasta probar que es inocente”. Esto no solo funciona en términos legales sino que además se alarga al ámbito social. Trabajar con checos resulta así, ellos son desconfiados y observan, observan mucho al principio. A su defensa está que su país ha cambiado radicalmente en los últimos años y lo que hace 20 años era un país homogéneo hoy resulta tener muchas lenguas y extraños resultando en un real miedo al diferente. Los padres y abuelos vivieron periodos donde la cacería de brujas empezaba por los vecinos, quienes ante cualquier circunstancia no “normal” llamaban a la policía. Hoy en día por ejemplo, si hay una pareja sacando los papeles para la nacionalidad europea, se esperarán la visita de la policía, pero esta se hará seguramente después de haber hablado con todos los vecinos en secreto.

3. El valeculismo. Es un problema que Olga no le de los buenos días a sus vecinos, sí, está mal visto y es condenado. Por otro lado, la respuesta del vecino al reclamo al final es un “bueno, no es que me importe tampoco” y esto aplica para todo. Una sociedad regida por reglas de cortesía que se cumplen de manera robótica y poco sincera, es un golpe duro para las culturas latinas, en ciertos casos, los vecinos evitan salir cuando escuchan a alguien subir las escaleras, solo por no tener que dar los buenos días. Las relaciones, el trabajo, todo parece hostil y grosero, pero cuidado, no es que sean malos, es que simplemente no les importa y prefieren que este mundo robot siga se curso y que los dejen en paz.

4. El silencio como protagonista. Son pocas las palabras, hay momentos de silencio largos a excepción de los gemidos y las frases bruscas. Tras ese silencio sin embargo hay mucho contenido, muchos sentimientos reprimidos, muchas cosas que en público resultaban en ese entonces fuera de lugar, sospechosas. Hoy en día sigue siendo igual, en muchos casos por timidez y en absolutamente todos, porque los sentimientos están condenados y en las calles, se verán demasiados rostros inexpresivos, serios, que a nosotros nos parecen incómodos.

5. Racismo. Olga lo dice claro, no moriré porque soy blanca y hablo checo. Sin entrar mucho en detalles sí, esa pequeña precisión política es válida en la sociedad. Tantos otros excluidos no importarían

6. Sentimiento de revolución. Olga dice que se pudo haber suicidado pero no habría puesto en evidencia el problema social. Ella es catalogada como culpable y loca pero esta pequeña parte hace parte de una gran revolución contra el sistema, ella molesta, llama las cosas por su nombre e incluso en alemán.

7. La casa. Si bien en el exterior se trata de encajar en la sociedad y no levantar la mínima sospecha, el interior debería ser un espacio de explosión si se quiere y desafortunadamente no es así. Hay muchas costumbres muy curiosas, una de ellas (que además me llevo conmigo) es el hecho de quitarse los zapatos cuando se llega de la calle. En una casa checa típica se debe realizar esta acción , no se debe traer lo sucio de la calle a la casa, ya que ésta es un recinto. Asimismo (y con lo que no compagino), el baño se realiza antes de dormir, para no traer a la cama la suciedad de la calle. Los baños están generalmente separados, uno con inodoro, otro con la ducha, lo sucio y lo limpio. La ducha sin embargo es otro concepto ya que la mayoría de casas tienen tina y la gente usualmente toma baños. Para nosotros, la ducha se trata entonces de un equilibrio entre evitar que el shampoo entre a los ojos y sostener la manguera con la otra mano.

8. Es entonces conveniente bañarse con alguien y acá el tema del sexo y la desnudez. Entre los países hispanohablantes, unos más que otros conservan un concepto de pudor religioso bastante grande. La desnudez molesta, el sexo en pantalla intimida, pero no este no es el caso del país que produce el 10% del porno mundial. La razón no es que la gente sea más o menos golosa , la verdad es que se ha asumido con otra perspectiva. Si la sociedad impide el cariño público, de alguna manera tenemos que asociarnos y como humanos, esto es resistencia al sistema y poco tiene que ver en muchos casos con el amor. Ya hemos dicho que en realidad a la gente no le importa, pero el sistema no estaba diseñado para resolver esos problemas y mucho menos de lesbianismo .

9. Ateísmo. Así mismo, en un país devastado por nazis, rusos y un partido comunista (aún) fuerte, la gente abandonó toda fe, a diferencia de otros países como Polonia. La religión no es el centro del discurso y no parece hacer falta en términos prácticos y sociales. Hay un discurso moral acerca de Dios y los principios, que sin embargo termina siendo un discurso netamente social, donde la tildan de ser tan monstruo como ella dice que son sus victimarios. Sin embargo la gente está vacía actuando en sociedad, en fin, nada que la cerveza y el sexo no solucione, al fin al cabo, no importa.

10. El comedor. En una ocasión, un checo miraba asombrado como entre latinos y europeos disfrutábamos de una paella mientras reíamos y compartíamos. Nos dijo que por lo general en su casa la hora de comer es en silencio y nadie habla si el más viejo de la casa no lo hace. Al parecer este caso es extremo ya que otros checos no aplican esta ley pero, vemos lo mismo en la película, de hecho, la escena de cierre se trata de esto, Olga ha sido ejecutada y hay un gran silencio en la mesa, un fuerte dolor que nadie expresa (la madre ya ha llorado en la comisaría y ya fue suficiente), sin embargo todos siguen actuando como robots, nadie dice nada.

Podría seguir con la lista, pero creo que ya he dado muchas claves para entender la película desde otra perspectiva. Nosotros los europeos de occidente y americanos, sentimos a veces que la sociedad nos vuelve locos con el valeculismo, no podríamos imaginar como esto lucía hace 40 años, pero esta película deja entrever que en realidad hay cosas que no han cambiado mucho desde la separación del mapa. Estos puntos son debatibles, pero para eso se necesitan unas buenas cervezas, ¿vamos?

María dice:

3.5/5